Publicamos unas sencillas reglas para el comportamiento del "muerto". Este artículo se puede encontrar en el area "Documentos".
Código de conducta del buen “muerto”
El muerto puede...
avisar si el declarante está en la mano o en el “muerto” y trata de jugar de la mano equivocada. Pero, si el declarante ha jugado la carta o ha nombrado la carta del muerto y cualquiera de los oponentes muestra su aceptación, ya no se puede retroceder y hay que completar la baza.
preguntar si el declarante tiene o no carta del palo jugado para evitar el renuncio (no puede preguntar a los adversarios)
El muerto no puede...
llamar al árbitro por su propia iniciativa hasta que termine el carteo (a no ser que se lo pidan los demás jugadores),
mirar la hoja circulante durante el carteo ni mirar las cartas de ningún jugador, incluido el declarante – así pierde sus pocos derechos como “muerto”.
por su propia iniciativa jugar las cartas de la mesa (aunque sea obvio, ni el semifallo, ni una de las cartas consecutivas) sobre todo después de la primera salida cuando el declarante y los defensores están haciendo el plan de juego, porque sino les presionaría para seguir el juego sin haber hecho el plan.
sugerir jugadas por ejemplo tocando las cartas del muerto o mirando hacia un palo determinado,
aprobar o no las jugadas con gestos, suspiros y “caras”.
abandonar la mesa durante el carteo para fumar, llamar por teléfono, charlar con amigos, etc., dejando las cartas del muerto sin atender.
pedir explicaciones sobre la subasta o repetir la subasta para así avisar al declarante sobre una voz determinada a tener en cuenta.
distraer a los jugadores.
¿Sabias que?:
el “muerto” se convierte en “vivo” y tiene los mismos derechos que los demás jugadores cuando termina el carteo.
si declarante dice al muerto: “pon la que quieras”– la carta puede ser elegida por los defensores.
cuando se juega a palo, hay que poner los triunfos a la derecha, pero a sin triunfo no hay ninguna regla – es buena idea poner a la derecha el palo no subastado para así evitar que el declarante se confunda y piense que juega a palo,
un buen “muerto” juega exactamente la carta que le pide el declarante y no intenta distraer tomando otra carta con el mismo valor diciendo “es lo mismo jugar esta otra carta”.
cuando el declarante pide al “muerto” - juega la carta pequeña - se debe jugar la carta más pequeña del palo, además no se puede preguntar ¿Cuál? – porque eso puede sugerir al declarante que debe quizás jugar otra carta de ese palo.
el muerto debe contar bien las bazas (no se puede avisar si están mal puestas las cartas ni al compañero ni a los adversarios hasta que termine el carteo), conviene que se fije qué carta está mal puesta en los demás jugadores y al final del carteo puede avisar del error.
el muerto no tiene "carta penalizada" ni tiene penalidad por un posible renuncio al tener todas sus cartas expuestas.